martes, 4 de agosto de 2009

LA GAITA DE TAMBOTA Y EL CHIMBANGELE DE PALMARITO, MUNICIPIO TULIO FEBRES CORDERO DEL ESTADO MERIDA






EL CHIMBANGUELE EN HONOR A SAN BENITO
DE LA REGIÓN SUR DEL LAGO DE MARACAIBO Y SU PREGONERA
LA GAITA DE TAMBORA

En el año mil novecientos ochenta y cinco, a raíz de un encuentro Nacional de Tambores que organizó la Secretaria de Cultura del Estado Yaracuy, siendo para ese entonces su gerente el Profesor Miguel Ángel Castillo, entre las agrupaciones participantes estuvo el Grupo de Chimbangueles de Bobures de la Región Sur del Lago de Maracaibo del Estado Zulia, su coordinador El Profesor e Historiador Juan de Dios Martínez Suárez (+) con quien entablamos gran des lazos de amistad a partir de aquel extraordinario evento. En enero del año mil novecientos noventa y seis fuimos invitados por El Profesor Juan de Dios a Bobures, al cual asistimos gustosamente, allí tuvimos la dicha de participar como espectadores de un Chimbánguele de obligación en honor a San Benito y de lo cual regresamos contagiados de un afecto inexplicable por aquella manifestación colectiva, en donde todo el pueblo de Bobures participaba de una u otra manera; a partir de aquella grata experiencia, el Profesor Juan de Dios nos invitaba periódicamente a todos loe eventos de Chimbangueles fuesen en su Bobures Natal o en Maracaibo donde se había radicado junto a su Familia desde hacía muchos años, de hecho llegamos a coincidir en eventos nacionales relacionados con festividades de Tambor en varios lugares del País, los cuales eran organizados por el extinto Consejo Nacional de la Cultura –CONAC-
Nos sentíamos tan identificados con la manifestación, que en mil novecientos noventa y dos encargamos la talle en madera de nuestra propia imagen de San Benito de Palermo, la cual gentilmente nos hizo el artista cocoroteño Rafael Simón Oviedo, ese mismo año le solicitamos al Profesor Juan de Dios Martínez para que viniese y trajese consigo un grupo de cultores, recordamos que así lo hizo y con el vino el Vasallo, así se le llama en el Zulia al grupo de devotos del Santo Moro, el Santo Negro que tienen sus tambores y rinden veneración oficial, retomando el tema, vino con el Vasallo de Exiario Basabe, residentes de Maracaibo, pero oriundos igualmente de Bobures, con este grupo de chimbangaleros o chimbangleros hicimos el Bautizo de nuestra nueva imagen, El Profesor Juan de Dios le Bautizo y a todos nosotros con él, a partir de allí el Profesor Juan de Dios dejaría de ser para nosotros el Profesor y se convirtió en nuestro guía, orientador y padrino de honor en la devoción de San Benito de Palermo, profesando para él un afecto y respeto, que aún hoy día sin tener su presencia física le guardamos.
En el año mil novecientos noventa y seis, en la Ciudad de Maracaibo y en un Reencuentro de Santos realizado por la Gobernación de ese estado en la Plaza Bolívar, conocimos a Tarsilo Orijuela Pirela, quien hoy día reside en España y ostenta el nombre artístico de “Tati Carama”, un Palmaritero (nativo de Palmarito, tambien de la Región Sur del Lago) alumno del Padrino (Taguala) Juan de Dios Martinez, con este amigo entablamos en esa ocasión gran amistad, tanto es así, que ese mismo año nos visitó en nuestra sede en el Municipio Independencia, vino con un grupo dos amigos suyos, Alexander Chourio y Héctor “El Pire” Carrasquero, en esa ocasión nos dieron un pequeño Taller de Las manifestaciones tradicionales de su Pueblo Palmarito, ya conocíamos las homologas de estas, pero en la versión de Bobures, por nuestra estrecha relación con el Padrino Juan de Dios Martinez, observamos marcadas diferencias en lo que nos indicaba, lo que nos causó cierta curiosidad, la cual tuvimos que satisfacer asistiendo en enero del siguiente año mil novecientos noventa y siete (para el chimbánguele de dia de Reyes Magos los dias cinco y seis de enero). El encanto de la Gaita de Tambora de Palmarito nos hechizó mas, la participación de las mujeres de la comunidad era súper numeraria, la gaita de tambora es casi en su totalidad una manifestación de féminas, las llamadas tonadas de la gaita (cantos) resultaban mas cadenciosos y emotivos, la gente, en su totalidad, mucho mas amigable y apegada con nosotros, tanto fue así, que aún hoy dia, desde aquel entonces, todos los cinco y seis de enero estamos gaiteando con Palmarito, allí tenemos incontables amigos, entre los cuales destacan la antigua Capitana de la Gaita Esilda María Rito, hoy dia en la reserva, la actual Capitana Leslie Antúnez, Mary Ivón, Viva, las hermanas Asnólida “La Nona”, Eilyn y Karol Pirela, Felipe “Toto” Antúnez, Jean Carlos Pirela, entre otros, durante todos estos años hemos aprendido innumerables tonadas, las cuales oímos y hemos ido comprendiendo que se entonan no por azar, sino que se corresponden con un patrón de conducta ancestral, heredada, como nos acotaba, constantemente el Padrino Juan de Dios, de las antiguas esclavas mientras desarrollaban los oficios del hogar y que se fueron transformando en tonadas empleadas para anunciar la víspera de los festejos de una deidad cual quiera que fuese y formase parte de su panteón religioso, en la actualidad y perdida en el tiempo su modificación, se hacen igualmente para anunciar la fiesta de cualquier santo, pero del santoral católico, con mayor frecuencia para anunciar la de San Benito de Palermo, el Santo Moro, el Santo Negro, patrón de muchas comunidades del occidente de Venezuela y de cuyo culto se tiene como centro de difusión la actual Región del Sur del Lago de Maracaibo, hacia donde se trajo en épocas de la llamada colonia española, grandes cantidades de deportados africanos como mano de obra esclava para las grandes haciendas de la región y entre los cuales se desarrolló el culto devocional a este Santo, según la tradición oral, a partir de un negro esclavo cocinero en uno de los barcos negreros a quien le fue entregada, por un esclavista que le tomó confianza, una estampa religiosa con el santo en cuestión y el cual le relato de los portentos milagrosos del Santo Moro, una vez en tierra firma lacustre el otrora cocinero le comento a sus hermanos de raza lo del santo, asegura la misma historia local que uno de los esclavizados negros en las nuevas tierras por ellos ocupadas, realizó con un rústico trozo de metal, empleado a manera de machete, con un trozo de madera una ingenua talla del mentalizado San Benito, no contando con pinturas como darle color acorde lo tiñó con carbón vegetal del que se acumula al fondo de los trastos de cocinar, obteniendo así la primera imagen de San Benito, con la cual fueron fusionando acciones en combinación con el empleo de los tambores que, igualmente en el nuevo mundo, fueron elaborando con maderas silvestres, al estilo de los empleados en sus tribus del África natal, según siempre nos ratificaba el Padrino Juan de Dios Martinez, estos grupos humanos fueron traídos forzosamente de un Reino llamado Aibangala (Bantú) de donde degeneró el nombre a Imbanguele y posteriormente a chimbánguele.
Ahora bien retomando la idea de la Gaita, mientras esta se va desarrollando se van cambiando las tonadas eventualmente, pero dichos cambios van obedeciendo a antiguas pautas aun prevalentes en las nuevas generaciones, en tal o cual lugar se entonará tal o cual tonada de gaita, por ejemplo en casa del Capital del Chimbánguele se canta la tonada “El Capitán de Palmarito” tambien conocida como la Tonada del “Caimán” (“El Capitán de Palmarito// Pisa pasito como el caimán”).
De la instrumentación de la Gaita de Tambora, podemos referir lo que en la actualidad se observa, la cantadora tambora que en su percutir según se dice va discutiendo con su marido el tamborito, ella grande y de robusta contextura y el delgado de porte y bajito de tamaño, en esta manifestación como en muchas de afrodescendencia se evidencia la dualidad sexual, se dice que entre los dos va una amena tertulia la cual es floreada o amenizada por el clarinete, que aunque sea un instrumento de sofisticada usanza, es empleado en la comunidad desde hace mas de sesenta años, en Palmarito se dice que si no hay clarinete no hay gaita de tambora, hubo tiempos, según se rumorea en el pueblo que trató de excluirse a dicho instrumento, se hicieron intentos de imponer al violín como instrumento armónico, pero este no caló en el gusto de los gaiteros, no pudo el aerófono de madera ser excluido y tan es así y tan fuerte el carácter del palmaritero que en la actualidad se emplean dos Clarinetes, en lugar de uno, un clarinete tenor (el de mas antiguo empleo) y un clarinete bajo (de reciente inclusión), muchos le dicen a este último saxofón, por su forma, pero el saxofón es de mayor tamaño, cuando se deja oír el revoleo (*) de estos dos instrumentos a la par, hasta las piedras del camino y las fachas de las casas se estremecen de alegría, el clarinete reemplazo al empleo de la flauta de millo (gramínea) o sea flauta de caña, a la cual daban en llamar gaita, tal vez por el sonido a manera de silbato que producía y fue comparada con la gaita europea, fuese escocesa o gallega .
Los gaiteros, como en otrora, emplean algunos símbolos o íconos que le dan características a su manifestación, son ellos La Bandera y el Chopin o lámpara de gas líquido, la primeraza porta una dama del pueblo, es de formato mediano en comparación a la empleada en el Chimbánguele, en tela de color blanco con una cruz, en el centro, en azul índigo, el segundo lo porta un caballero y sirve para guiar el grupo humano que participa, hace reminiscencia a la empleada en décadas atrás cuando no había luz eléctrica en el pueblo y sólo la luna y las estrellas permitían a los gaiteros ver el camino por el cual transitaban, ello nos deja ver que la gaita es nocturna, con ella se recorre todo el pueblo, anunciando que al siguiente día es la fiesta grande de San Benito de Palermo, el Santo patrón de la localidad.
Como ya hemos dejado entrever, la gaita de tambora representa el heraldo del Chimbánguele, pero como también hemos vislumbrado el carácter recio del palmaritero es tan fuerte que hasta en la manera heráldica es rebelde y a sabiendas de que su misión se ha cumplido, no se deja rebasar de su anunciado, el Chimbánguele, el cual, con su enorme bandera de color azul índigo con su respectiva cruz blanca en el centro, irrumpe haciendo alarde con su estridente sonido, demostrándole a su antecesora, la gaita, que debe recogerse pues su misión ya está cumplida, pero esta irreverentemente desea proseguir en la calle, de farra, de fiesta, de bochinchera, y pretende seguir en lo suyo a escondidas de su señor el Chimbánguele. Acá nuevamente se aprecia la dualidad sexual, la gaita de las mujeres y el Chimbánguele de los hombres, comienza a darse una persecución simulada, claro está, la gaita, entre su instrumentación carga el tamborito, que es no es otro sino el llamado medio golpe de la batería u orquesta del Chimbánguele, el Chimbánguele comienza a seguir a la gaita y esta a escabullirse por caminos y veredas del pueblo, el clarinete en su sonido pareciera mofarse del Chimbánguele, quien también carga su flauta de orumo conocido en otras regiones como yagrumo (Cecropia peltata) y va animando a los tamboreros para que sigan persiguiendo a los insubordinados, esto no es mas que una pantomima, ya el camino es conocido, año tras año la misma ruta, y al final ya cercano las seis de la mañana, la gaita se encuentra en la plaza Bolívar del pueblo y enseguida le llega el hombre de la casa a reclamar su indisciplina, pretende desarmarla despojándola del tamborito o medio golpe, pero la gaita prosigue su irreverencia y las gaiteras, acompañadas de unos cuantos hombres, entre ellos los únicos cuatro músicos que carga, cierran un circulo concéntrico para proteger y no dejarse arrebatar al susodicho tambor, allí la emoción alcanza un punto muy elevado, se forma una inmensa cadena entre los que acompañan al chimbánguele, los cuales triplican en número a los de la gaita, la cual serpentea por alrededor de las gaiteras y sus acompañantes, entre ellos nos contamos nosotros, que nos hacemos ecos del mas débil, en este caso de las minorías representada por las gaiteras, esto no es mas que una vil intimidación o alarde de machismo febril, pues observando la impenetrabilidad en la gaita para arrebatarle el tamborito, a pesar de los infructuosos intentos se retira, toma rumbo a la iglesia del pueblo, la cual no está mas allá de unos setenta metros de distancia. La gaita y las gaiteras junto a sus acompañanantes permanecen en el redondillo que formaron en la Plaza Bolívar, tal vez descansando de los esfuerzos por preservar la permanencia del tamborito, o para aligerar el susto en los corazones agitados ante tan grande oponente; el vasallo se detiene frente a la iglesia como haciendo una reverencia por saber que allí se encuentra la imagen que en breves horas se incorporará a sus grupo, la gaita, las gaiteras y acompañantes se asoman a la esquina sigilosamente a ver donde anda su adversario, ahora todos los que andan en la gaita portan ramas de árboles locales, ramas de almendrón (Terminalia Catappa) y de uva de playa (Coccoloba uvifera), tal vez haciendo reminiscencia a antiguos cultos y ritos agrarios, o sólo para tener con que defenderse en el momento necesario, los clarinetes nuevamente parecieran mofarse del vasallo, quien no le hace el menor caso posible y sigue avanzando hacia la parte oriental de la calle, la gaita y sus integrantes se sienten triunfantes, se muestran victoriosos y se mofan, descaradamente del chimbánguele, la gaita es quien se encamina a la iglesia, como si estuviese ahora persiguiendo o acosando al chimbánguele quien en cierto momento vira el sentido que llevaba y se devuelve, los gaiteros se detienen unos metros antes de llegar a la puerta del templo, se previenen forman una barrera codo a codo y las ramas enfrente, ahora el chimbánguele viene por la bandera de la gaita, de arrebatársela, a la gaita no le quedara otra, que entregar el tamborito y retirarse cabizbaja, pero como le hemos venido reiterando, el palmaritero es del tamaño del compromiso que se le presente, y altivos y soberbios, los gaiteros, pretenden no dejarse quitar su bandera, el chimbánguele se apuesta al lado derecho de la iglesia y la gaita al izquierdo, las campanas del templo incesantemente sonando al compás de los acordes del Chimbánguele, los dos abanderados se enfrentarán como dos gallos en el centro de los dos grupos, cada abanderado flamea su respectiva bandera amenazante contra su oponente y comienza el abanderado del chimbánguele con zarpadas repentinas a pretender quitar la bandera al de la gaita, antiguamente todo era un simulacro y siempre resultaba vencedor el abanderado de la gaita, pero dicho y hecho en Palmarito, su gente tan recia ha hecho cambiar las cosas, pues, de un tiempo para acá el, abanderado de la gaita no se deja atropellar fácilmente y ahora también trata de arrebatarle la bandera al del chimbánguele, y como caso curioso en algunas oportunidades es el de la gaita quien despoja, de la bandera, a su adversario, cosa que no debería de suceder, pero así son las cosas en este enigmático y encantador pueblecito lacustre, que otrora hasta el año mil novecientos cuatro perteneció al estado Zulia y ahora forma parte del Municipio Tulio Febres Cordero del Estado Mérida. De allí en adelante, salga victorioso quien salga, la gaita se retira, pero aun gaiteando, a casa de la Capitana, en la actualidad, como anteriormente referimos, la señora Leslie Antúnez, allí nos aguarda un suculento sancocho el cual degustamos entre risas y anécdotas del transcurrir de la gaita, evidencia que todo esta premeditado, que en ese instante comienzan a rayar el sol de la mañana, siempre ha sido así. El chimbánguele por su parte hace un recorrido por la parte oeste del pueblo, se dirige a la Cruz, la cual está ubicada en la llamada zona de Los Cocos, allí da una vuelta y se regresa, luego los integrantes del chimbánguele se dispersan, la mayoría va a casa de la Capitana de la gaita a compartir del sancocho, de allí cada quien a su casa a un merecido descanso, tal vez hasta el medio día, puesto que a las once se realiza la misa al santo, el sacerdote viene de la capital del Municipio, de Nueva Bolivia, al culminar la misa la imagen del santo es colocada en la parte interna de la puerta del templo, a las doce y algo del mediodía dos tambores, uno del grupo de las hembras (las requintas o tambores agudos) y uno de los machos (medio golpe, cantante, respondón o respuesta y mayor) comienzan a sonar, al igual que las campanas del templo, los cantadores de los llamados gozos se hacen presentes y cargadores pagadores de promesas sacan, del templo, la imagen de San Benito con sus respectivas andas (Del lat. amĭtes, pl. de ames, angarillas). f. pl. Tablero que, sostenido por dos varas paralelas y horizontales, sirve para conducir efigies, personas o cosas) y lo comienzan a pasear hacia delante y hacia atrás, según las indicaciones del capitán de plaza (Un miembro del Gobierno o de la directiva del Chimbánguele, con autoridad y protestad local.).

En ese instante se realizan los gozos, especie de rogativas y salutaciones a capella, que hacen dos o mas ciudadanos facultados para ello, una vez concluidos los llamados gozos a San Benito, se lo llevan nuevamente a recorrer parte del pueblo, en el recorrido se integrarán mas devotos al grupo que porta la imagen del santo, mientras van vía a la llamada zona de los cocos, donde les aguarda, el resto de devotos portando el resto de los tambores y el pueblo con ramas de las anteriormente mencionadas, además de las llamadas ramas de planta de lluvia de oro (Sytisus laburnum), también muy común en la zona, el grupo que conduce el santo avanza de frente hacia el grupo que les aguarda con las ramas, ambos grupos tocan sus tambores, la escena es un ritual africano indescriptible, los mandadoreros (Miembros del Gobierno del chimbánguele facultados para imponer el orden y la disciplina entre su gente, portan un látigo o rejo elaborado con piel o cuero de res, al cual dan a llamar mandador, por ser empleado para imponer el orden o mandar.) golpean sus fuetes fuertemente contra el piso para imponer el necesario orden entre el grueso humano, en cierto momento ambos grupos se fusionan y se da una integración que ahora toma rumbo, nuevamente al centro del pueblo, se reanuda el recorrido por las principales calles del pueblo, van rumbo al templo, frente a él hacen venias de avanzar y retroceder la imagen del santo y su pueblo con él, y siguen recorriendo pueblo, visitan el sector El Balneario, o sea las playas del pueblo, algunas veces van a la zona llamada “El Empujón”, una extensa área de belleza incalculable, donde existe un buen número de hoteles y posadas, así como gran cantidad de viviendas a orillas del bello lago, de allí regresa el santo con el vasallo y su gente bien entrada la noche, sin embargo ese recorrido no se detiene, el Santo con el chimbánguele, sólo se detiene por momentos en las casas donde le solicitan parar, para recibir su santa bendición, es estas casas y comercios locales, todos son halagados con un suculento sancocho o una buena comida, además de bebidas típicas en el lugar y la ocasión, así van avanzando y parando según sean las conveniencias de parar y proseguir, la mayoría de las veces se amanece, o sea que llega la mañana del día siguiente y aún hay lugares que visitar, muchas veces llegan las seis de la tarde de ese día.

Es de hacer notar, que este evento se sucede en varios momentos en el pueblo, son cuatro las ocasiones para Festejar a San Benito, a saber:

 Víspera de Todos los Santos. El 1 de octubre
 Víspera de la Inmaculada Concepción. El siete de diciembre
 Víspera de los Santos Inocentes. El 27 de diciembre
 Víspera de Año Nuevo. El 31 de Diciembre y
 Víspera de Reyes Magos. El 5 de Enero

En Palmarito hemos compartido con su pueblo además de la Gaita de Tambora y el chimbánguele, otras tradiciones, como es el caso de la Gaita de Santa Lucía, la víspera del trece de diciembre de cada año, es una gaita de tambora pero alusiva a esta Santa, con estribillo fijo: “Pisa que pisa y no sabe pisar (2)// Písale la yerba del cañaveral (2)”, al igual que en el Llamado “Guariré” el cual es llamado en el resto de pueblos de la región “Tambo Largo”, tomando el nombre por la extensión alargada del tambor que se emplea, esta manifestación está realmente casi desaparecida, hemos visto en Palmarito, en donde posee un estribillo fijo diferente al de los demás pueblos que dice así: “Guariré por la mañana, Guariré al medio día// que bonito guariré el que tiene Rosa María” , el baile es una especie de persecución de la mujer para con el hombre quien la evade galantemente esquivándose de ella mediante giros y cambios de dirección que va realizando avivadamente, es un especie de cortejo amoroso de parte de la mujer hacia el hombre.